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Napoleón: Un genio militar y su gran batalla de Austerlitz

Cuadro batalla de Austerlitz

La batalla de Austerlitz fue una contienda que se desarrolló en 1805, en el contexto de las guerras napoleónicas. Esta enfrentó a la Grande Armée de Napoleón Bonaparte contra una alianza entre el Zar de Rusia Alejandro I y el emperador austriaco Francisco I. 

Un país con muchos enemigos

La Revolución francesa, acontecimiento que se inició en 1789 y que tuvo por finalidad acabar con el Antiguo Régimen, se topó con una fuerte rivalidad por parte de las potencias europeas, casi todas ellas regidas por monarquías absolutistas, que observaban, atemorizadas, como esas ideas subversivas iban ganando adeptos en Francia y temían que algo parecido aconteciese en su territorio. 

Para combatir a los revolucionarios, desde 1792, dichas potencias realizaron una serie de coaliciones para acabar, en un primer momento, con la revolución francesa, para luego erigirse en contra de la amenaza expansionista de Napoleón una vez que este se apoderó del poder en 1799. La batalla de Austerlitz aconteció durante la tercera de ellas.

Napoleón contra la tercera coalición

Tras una serie de derrotas austriacas frente al avance napoleónico hacia el este, avance que hizo capitular a Viena, la mismísima capital austriaca, el zar ruso envió a sus tropas para auxiliar a sus aliados. Napoleón se vió rodeado por sus enemigos y decidió plantarles cara en la meseta de Austerlitz.

El campo de batalla elegido se haya dividido en dos debido al paso del río Goldbach. Las tropas de Bonaparte se situaron al oeste del mismo. Los de los coalicionados al este, tomando la colina de Pratzen. Promontorio que domina todo el territorio y que confería una superioridad tácita. Superioridad proveniente tanto por la visión que otorgaba sobre el campo de batalla, como por la facilidad de defender esta elevada zona mediante los regimientos de bayonetas y la artillería pesada instalada en el lugar. 

Lo que los austriacos y rusos desconocían era que el emperador les había regalado el montículo, dándoles así un sentimiento de confianza que les saldría muy caro durante el desenlace de la contienda. A su superioridad numérica (unos 85.000 soldados contra 72.000 franceses) se le sumaba el control de la zona más estratégica del territorio. Los rusos y austriacos habían picado el anzuelo, y Napoleón se guardaba un as bajo la manga.

La gran batalla de Austerlitz

Como bien hemos analizado, Bonaparte se posicionó tras el río de la zona. Colocó a un pequeño contingente en la parte sur de la colina, ocupando el pueblo de Telnitz y el castillo de Sokolnitz, concentrando el grueso de su ejército al norte. El Zar y el emperador austriaco pensaron que el general les estaba dando la victoria en una bandeja de plata. Decidieron hacer bajar unos 40.000 soldados para tomar por asalto el ala derecha del ejército de Napoleón, y rodear a los franceses mediante un movimiento de pinza.

A las 4 de la mañana, bayoneta en mano, los reclutas rusos bajaron del Pratzen para eliminar rápidamente la resistencia gala en el sur, mientras que en el norte los austriacos realizaron un movimiento de diversión para fijar las posiciones de la Grande Armée. Lo que no sabían era que los 10.000 soldados que el corso había dejado en Viena, protegiendo sus intereses en la recién conquistada capital, recorrieron los 120 kilómetros que separan la ciudad del campo de batalla en poco menos de dos días para apoyar el ala gala y frenar el envite de los aliados. Y la batalla se inició.

Fue un caos absoluto. Los galos se hallaban escondidos en las casas del pueblo, y no dudaron en abrir fuego al observar las largas hileras de bayonetas que se adentraban por los tortuosos pasadizos del pueblo. El ruido sordo de los disparos, el fuerte humo blanco que salía de las armas de fuego y los gritos desesperados de los heridos impregnaron la atmósfera de esta funesta noche. 

«Somos bebés en manos de un gigante»

Zar de Rusia Alejandro I

Los franceses pudieron mantener algo de tiempo sus posiciones, vendiendo caro tanto la toma de Telnitz como la del castillo. Tras varias horas de enfrentamientos en las calles del pueblo y en los alrededores de la fortificación de Sokolnitz, los coalicionados alcanzaron su objetivo a las 9 de la mañana. Y sería en ese preciso instante, en el que Napoleón sacó a relucir la táctica que tenía en mente. Movimiento que dejaría en jaque a sus enemigos.

Bebés en manos de un gigante

El emperador francés llevaba varios días estudiando el terreno y se percató que a principios de la mañana una fuerte niebla se instalaba en las faldas de la colina. Aprovechó este curioso efecto climatológico, ocultando en el seno del mismo, un contingente de su ejército. De esta manera, sorprendió a los aliados apostillados en esa importante zona. Estos observaron atemorizados cómo el enemigo aparecía de la nada gritando, redoblando sus tambores y disparando, haciéndolos huir por su vida sin casi presentar batalla.  

La armada ruso-austriaca se vio de este modo separada y ridiculizada, perdiendo la batalla y su orgullo. No sólo Napoleón los había dividido en dos, eliminando así su superioridad numérica, sino que situó a sus soldados armados con bayonetas y con su artillería pesada en medio del ejército aliado, sobre el Pratzen. Hecho que le otorgó una superioridad en su posicionamiento insuperable. Los coalicionados intentaron a la desesperada retomar su antigua posición sobre el promontorio, pero sus intentos fueron en vano. El grueso del ejército napoleónico acudió a socorrer a sus camaradas instalados sobre la colina. 

Las víctimas de los aliados ascendieron a 27.000 soldados, los franceses solo 9.000. Como bien escribió el zar tras la contienda, “somos bebés en manos de un gigante”. Hicieron falta seis coaliciones para vencer a este genio militar y mandarlo a su exilio perpetuo en la isla de Santa Helena.


Napoleón, día de la victoria de la batalla de Austerlitz

¿Sabías que el día 2 de diciembre es muy especial para Bonaparte?

Un 2 de diciembre de 1799 tomó el poder en Francia y se convirtió en Cónsul del país. El mismo día en 1804 fue nombrado emperador, y el 2 de diciembre de 1805 venció a los aliados en Austerlitz.


Libro recomendado

Las Campañas de Napoleón

David Chandler

Obra imprescindible para comprender las guerras Napoleónicas, realizada por uno de los más destacados investigadores de la historia militar.


Bibliografía

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  1. CHANDLER, David (2015): “Las campañas de Napoleón: un emperador en el campo de batalla. De Tolón a Waterloo”. Madrid, La Esfera.
  2. ROBERTS, Andrew (2016): “Napoleón, una vida”.
  3. MIQUEL, Pierre (2013): “Austerlitz, la batalla de los tres emperadores”. Barcelona, Ariel.
Sobre el autor

Artículos

Co-fundador del Hereje, Lucas Mestre es el alma del proyecto. Como profesor y enamorado de la historia, vierte una mirada única en el contenido. Mestre es profesor de historia y geografía. Se licenció en historia y cursó un master en historia contemporánea. Tras esto se orientó como profesor, completando el master de formación del profesorado e iniciando así su carrera profesional. No sería hasta poco después cuando se le presentó la oportunidad de este proyecto, compatibilizando ambos aspectos de su vida hasta hoy.
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