Reportajes

El Oeste Americano: La nueva Tierra de las Oportunidades

El Lejano Oeste

Tras la guerra de Secesión, 1860-63, las miradas de los colonos se tornaron hacia el indómito e inexplorado Oeste Americano, iniciándose un imparable avance más allá de la frontera del Misuri (en poco más de 30 años colonizaron más de 174 millones de hectáreas). Pero, mientras el gobierno ampliaba sus fronteras, los antiguos confederados, resentidos por lo acontecido en la guerra y por todo lo que habían perdido en la misma, se transformaron en forajidos cuyo objetivo era medrar el poder estatal de los antiguos unionistas. Con este objetivo en mente, iniciaron una especie de guerra de guerrillas constante (robos, atracos, ataques a los trenes, violencia desmedida, asesinatos, etc.) que desestabilizó nuevamente el territorio norteamericano. 

Una misión imposible

Ante las dificultades de gobernar a un Sur aún rebelde, el General Grant (antiguo héroe unionista) tuvo como principal misión pacificar el territorio, objetivo primordial para paliar esta nueva escalada de violencia que fácilmente podría desencadenar en una segunda guerra civil. Con este fin mandó más soldados hacia el sur, e instauró una ley marcial. Pero estas estrictas medidas, no solo, no fueron capaces de sofocar la resistencia sureña, sino que la reavivó.

Debido a esta situación incontrolable, un nuevo rumbo de la política cuajó en la sociedad norteamericana. Rumbo que se basaba en la antigua promesa que llevó a miles de europeos a abandonar el Viejo Continente para colonizar uno nuevo. La idea de buscar una nueva vida lejos de la antigua. Y con este objetivo, el Oeste Americano se transformó en la nueva tierra de las oportunidades, y esta premisa condujo nuevamente a miles de colonos a emprender un nuevo camino que le conduciría a una nueva vida.

El Oeste Americano pronto se confeccionó como una tierra de contrastes entre la ley del más fuerte y la libertad inherente de unas tierras aún por estatalizar y legislar. Esta fue, sin duda, una tierra de leyendas, que aún perduran en nuestro tiempo, como la de Billy el Niño, Jesse James, el general Caster, Caballo Loco o Toro Sentado.

Empieza el camino hacia el Oeste Americano

Desde el principio, los colonos se vieron confrontados a un problema más que importante para poder avanzar por este desértico e inhóspito territorio y llegar a su destino, la costa occidental: las enormes distancias. Para poder paliar este impedimento, Grant utilizó el mismo modo de transporte que tanto le ayudó para mover rápidamente sus tropas durante el conflicto interno estadounidense, el ferrocarril. Y, para que este fuese construido lo más prontamente posible, otorgó a las ferroviarias el terreno circundante a sus vías, lo que se tradujo en miles de hectáreas de territorio gratuito para estas grandes empresas, que no tardaron en vender a los nuevos colonos, agenciándose enormes beneficios. 

No fueron pocos los individuos que observaban estas tierras como una nueva oportunidad de volver a empezar, y miles de ellos emigraron en masa hacia el Oeste. Pero lejos de ser una tierra desértica, este nuevo territorio estaba ocupado, desde hacia milenios, por unas culturas ajenas a los intereses colonialistas y que no dudarían en defender su hogar mediante la violencia. 

Según ciertas fuentes, los nativos norteamericanos ascendían, antes de la irrupción del colonialismo occidental, a una población de 300.000 individuos, siendo los más numerosos, los Sioux Lacota. Entre estos últimos se hallaba el ultra conocido Caballo Loco, líder militar que organizó a su tribu para defender la inviolabilidad de sus tierras sagradas y que, al principio, logró frenar el avance occidental a través del asesinato y la violencia. Pero los intereses estatales sobre estas nuevas tierras eran demasiado importantes y Grant no dudó en organizar de nuevo a su ejército y partir hacia una nueva guerra. La guerra contra los nativos americanos.

El inicio de la guerra y una paz inalcanzable

A finales de 1866 un regimiento de mil soldados federales irrumpió en el Oeste Americano y la resistencia indígena no se hizo esperar. Con Caballo Loco al frente, obtuvieron su primera victoria el 21 de diciembre de 1866 en la Batalla de los Cien Vencidos (verdadera masacre perpetrada por las tropas indígenas que esperaron, bien escondidos entre las altas hierbas de la pradera, a que los soldados federales recargaran sus armas para aniquilarlos a todos). La situación se tornó más que complicada para el gobierno, y Grant decidió mandar al general Custer, antiguo héroe de guerra que otorgó las primeras victorias del gobierno norteamericano en una serie de escaramuzas.

La presidencia de Ulysses

Una vez elegido presidente de los USA, en 1869, Ulysses Grant prosiguió con su empeño de pacificar el Oeste y para ello confeccionó una política de creación de reservas. Es decir, la creación de zonas de hábitat con fronteras bien delimitadas (y normalmente situados en las tierras menos fértiles del país) para asentar a los nativos. Aunque muchos amerindios aceptaron este trato, no fueron pocos los que se rebelaron contra el mismo, como Caballo Loco o Toro Sentado. La frágil paz se vio truncada cuando una crisis económica sacudió al país, debido a un caso de corrupción de las empresas ferroviarias, y se encontró oro dentro del territorio acordado para los Lacota, más precisamente en el interior de las Colinas Negras.  

El dinero no lo es todo

Ante esta situación Ulysses S. Grant intentó evitar la guerra ofreciendo una gran cantidad de dinero a los autóctonos por el derecho de explotar sus riquezas. Pero en la psique amerindia el dinero no tenía casi valor, todo lo contrario que su tierra, muchas veces venerada como a un dios. Las Colinas Negras (Black Hills) era un lugar sagrado para los Sioux, ya que según su tradición era el lugar donde su cultura fue concebida. Las necesidades de los colonos chocaron con la de los nativos americanos. En 1876, la guerra que enfrentaría a estas dos culturas era inminente.

Pero los nativos no eran el único problema para el estado. Desde finales de los 60’, en el sur, antiguos excombatientes se estaban armando e iniciando su propia guerra para expulsar a las autoridades estatales de sus territorios (ejército que se hallaba en la zona para garantizar que las nuevas políticas, sobre todo las relacionadas con la abolición de la esclavitud, se respetaran). Nuevos aires de guerra civil se estaban levantando.

Jesse James y las revueltas de los sureños

Aplacar a los temibles nativo americanos no era el único problema del gobierno. Aprovechando la coyuntura y ávidos de venganza, muchos excombatientes confederados empezaron su propia cruzada para debilitar a los unionistas y retornar a la situación preguerra. Su mayor abanderado era Jesse James, un forajido que empezó a saquear violentamente la espina dorsal de la economía de los Estados Unidos, sus bancos y ferrocarriles. 

Ante esta situación las empresas ferroviarias recurrieron al detective Alan Pinkerton, y este creó una auténtica red de espionaje. Con más de 30.000 agentes dispersados por todo el territorio norteamericano, inició la búsqueda y captura de todos los forajidos y rebeldes sureños. Su primera misión era clara: acabar con Jesse James. Pero la búsqueda le saldría cara. Al no disponer de un retrato fiable del prófugo, la falta de ayuda por parte de las autoridades sureñas y el asesinato de su mejor agente (asesinato perpetrado por Jesse), Pinkerton tuvo que planear un ataque total a la granja de los James. Pero tras incendiar la propiedad, asesinar a su hermano y herir a su madre, los agentes se percataron de que Jesse no se hallaba allí.

Fue un duro golpe y Pinkerton fue destituido. La banda de Jesse sería finalmente ajusticiada por los ciudadanos de Minnesota tras su fallido intento de atracar el banco de Northfield, en el que algunos perdieron la vida, mientras que otros escaparon para más tarde ser capturados y ajusticiados, a diferencia de nuestro protagonista y su hermano Frank.

Se busca, vivo o muerto

Jesse logró burlar a la ley, pero no sería por mucho tiempo. En 1881, el gobernador de Missouri ofreció una suma de 10.000 dólares a quien se lo entregase vivo o muerto. A este ofrecimiento, añadió la inmunidad por el asesinato de cualquiera de los dos hermanos. Fue Robert Ford, hermano de uno de los integrantes de la banda de Jesse, quien apretó el gatillo, matando al instante y por la espalda al desarmado Jesse James.

Aunque la pérdida de su abanderado supuso un duro revés para los antiguos confederados, su victoria acontecería en las urnas. En 1876 el candidato sureño logró un gran avance parlamentario. Ante esta situación, el gobierno tuvo que pactar el fin de la ocupación militar federal, cuya misión era mantener las libertades otorgadas tras la guerra, sobre todo en el tema de la esclavitud. Este hecho supuso un gran retroceso para las poblaciones recientemente liberadas, y un gran avance para los supremacistas blancos.

Una guerra total

Ante la confrontación de intereses, el estado norteamericano organizó un gran ejército. Este fue dividido en tres batallones, que tenían por objetivo vencer a los nativos en la Campaña de las Llanuras del Norte de 1876. Pero, lo que no sabían era que, por su parte, Toro Sentado logró congregar a su alrededor a unos 4.500 soldados de decenas de tribus diferentes. O, lo que es lo mismo, el mayor ejército amerindio de la historia.

Y para añadirle problemas a los colonos, la columna dirigida por Custer decide luchar sola frente a los amerindios, alentados por la desmedida ambición de su general. Este quería regresar de la campaña como el héroe que salvó la economía norteamericana y propiciar así a sus aspiraciones a la presidencia. Lejos de lograr su ansiado botín, sería masacrado junto a sus hombres por el ejército de Caballo Loco, en junio del 76, en la Batalla de Little Bighorn.

El ejército federal se reorganizó bajo el yugo del general Sherman. Un despiadado militar que no dudó en avanzar por las tierras controladas por los amerindios con un único objetivo en mente, eliminar el medio de vida de los autóctonos, los búfalos. Fueron millones de ellos los que se eliminaron en pocos años. Entre los cazadores destaca el apodado Búfalo Bill, que mató casi a 5.000 búfalos en poco más de un año. El modo de vida de los nativos fue drásticamente eliminado. Ante esta situación, muchos de ellos, como Toro Sentado, decidieron retirarse hacia las planicies canadienses. Mientras otros, como Caballo Loco, se quedaron y lucharon por su tierra. Aunque su rendición llegó prontamente, teniendo que dirigirse hacia una de las reservas, lugar dónde sería asesinado por sus carceleros.

Montaña de calaveras de bisontes, 1892. Burton Historical Collection. Public Domain.

Nuevas oportunidades

Mientras, una nueva industria va dominando el mercado Norteamericano, la ganadería sureña. Y con ella, nació una nueva profesión, los ladrones de ganado, siendo su máximo exponente Billy el Niño. Este huérfano empezó robando ganado, hasta que uno de los magnates más importantes de Nuevo México, Tunstall, lo adoptó para proteger sus intereses en un mundo sin ley. Tras el asesinato de su padre adoptivo, Billy inició su venganza. Y, con este fin, perpetró toda una serie de asesinatos que se encuadran en la guerra por el Condado de Lincoln.

Billy el Niño y Jesse James, iconos de una tierra sin ley

El 1 de abril de 1878 un grupo de forajidos perpetró un brutal ataque en la ciudad de Lincoln, que acabó con la vida del sheriff del lugar, William Brady. Este acto fue la respuesta de Billy y los suyos al asesinato de Tunstall, su padre adoptivo, ya que fue el corrupto sheriff el autor del ajusticiamiento, pagado por el Ring de Santa Fe (organización mafiosa de políticos, empresarios, ganaderos y jueces que controlaban Nuevo México). Tras este asesinato le siguieron media decena más, hasta que las autoridades organizaron su búsqueda y captura.

El forajido y su banda se vieron rodeados por el ejército en una pequeña casa. Pero, contra todo pronóstico, huyó de la Gran Matanza y se dirigió hacia Las Vegas (Nuevo México), la ciudad más peligrosa del Oeste Americano. Se rumorea que será en ese lugar en el que los dos forajidos más importantes, Jesse James y Billy el Niño, se encontraron, aunque este último se negó a trabajar para el primero.

Un nuevo sheriff en la ciudad

Lejos de acabar, los problemas para The Kid se multiplicaron cuando Pat Garett fue elegido nuevo sheriff del condado, el cual terminaría llevándolo a prisión. Pero tras ser sentenciado a la horca, Billy consiguió escaparse de nuevo asesinando a su carcelero, el ayudante del sheriff. La nueva misión de Pat Garret estaba clara, matar a Billy el Niño. Tras tres meses de búsqueda, fue finalmente ajusticiado por el Sheriff.

Por su parte, Jesse James volvió a las andadas robando una serie de trenes, hasta llegar a uno de sus grandes golpes, un banco. Para poder perpetrarlo, reunió una nueva banda y para completarla acudió a los hermanos Ford. Decisión que le acabaría costando la vida. Pero, tanto Billy, el joven y frágil chaval que nunca dejaba que le pisotearan en la tierra sin ley de la Frontera, como Jesse James, traicionado como Jesús por uno de sus acólitos, se han transformado en auténticas leyendas de la psique colectiva norteamericana, dejando una imborrable impronta en los anales de su historia. Mártires de la causa por la libertad individual inherente al país.


Libro recomendado

libro la tierra llora

La Tierra Llora

Peter Cozzens

“El reputado especialista Peter Cozzens relata las guerras indias con mano maestra en este libro excepcional, que une un exhaustivo conocimiento de las fuentes con una narración tan sobria y detallada como, a la postre, cargada de emoción.”
Jesús Villanueva, Historia National Geographic


Bibliografía

Si te interesa alguno de los libros de nuestra bibliografía, incluimos un enlace en cada uno a su página de amazon.

  1. BOSCH, Aurora (2011): “Historia de los Estados Unidos, 1776-1945”. Barcelona, Crítica.
  2. CAPTIVATING HISTORY (2021): “El salvaje Oeste: Una guía fascinante del viejo oeste americano, que incluye historias de famosos forajidos y agentes de la ley como Billy the Kid, Pat Garrett, Wyatt Earp, Wild Bill Hickok y otros”.
  3. DOVAL HUECAS, Gregorio (2009): “Breve historia de los cowboys”. Madrid, Nowtilus.
  4. DOVAL HUECAS, Gregorio (2009): “Breve historia de la conquista del Oeste”. Madrid, Nowtilus.
  5. DOVAL HUECAS, Gregorio (2009): “Breve historia del Salvaje Oeste”. Madrid, Nowtilus.
  6. COZZENS, Peter (2018): “La tierra llora. La amarga historia de las guerras indias por la conquista del Oeste”. Madrid, Desperta Ferro. 
  7. JENKINS, Philip (2019): “Breve historia de los Estados Unidos”. Madrid, Alianza.
  8. NAVAS, Victor (2018): “La historia del viejo Oeste”.

Sobre el autor

Artículos

Co-fundador del Hereje, Lucas Mestre es el alma del proyecto. Como profesor y enamorado de la historia, vierte una mirada única en el contenido. Mestre es profesor de historia y geografía. Se licenció en historia y cursó un master en historia contemporánea. Tras esto se orientó como profesor, completando el master de formación del profesorado e iniciando así su carrera profesional. No sería hasta poco después cuando se le presentó la oportunidad de este proyecto, compatibilizando ambos aspectos de su vida hasta hoy.
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